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Texto y fotos: Juan Jesús García
Alamedadosoulna: El grupo más divertido del mundo
En otros tiempos, por estas fechas los hubiesen llevado a la hoguera. Comenzar la Semana Santa bailando y sonriendo era merecedor de todos los infiernos, pero me temo que el calendario no puede reprimir el sentido hedonista de los Alemadadosoulna (“Alameda…”, de aquí en adelante). El ‘diezteto’ madrileño tocó en una completa Telonera, y en su tercera visita ya se sabían hasta los nombres de pila de buena parte del público, y es que es de esas formaciones que crean militancia tocando como si en vez de madrileños fuesen de Hamelín y tocaran la flauta; y donde lo hacen repiten.
Tras la apariencia formal de una agrupación de ska-jazz con un show muy teatral, no hace falta rascar mucho para encontrarse muchas referencias a toda la historia de las brassbands, sean afroamericanas, jazzísticas o balcánicas, de cuando, y cito una vez más al legendario clarinetista (y ‘camello’) Mezz Melzzrow, que escribió que el jazz murió el día que dejó de ser divertido y bailable para entrar en los teatros. Los Alameda… serían los encargados por el destino de bajarlo de los escenario solemnes para devolverle a la calle en la puerta misma de esos auditorios. Bueno, lo han hecho muchas veces y hasta han dado conciertos en los vagones del metro de Madrid, ‘osease’ que saben bien lo que es el tú a tú, y lo practican.
Con una puesta en escena agilísima y muy dinámica, llena de paso de vertiginosos pasos de bailes, buenhumorados sketches que llegan hasta el chiste surreal tipo Monty Python y una capacidad de comunicación cómica digna del legendario Cab Calloway, esta tropa resulta irresistible. Deberían contratarlos como banco de pruebas para los desodorantes. Pero más allá de la broma hay que hablar de unos formidables músicos (buena parte de ellos son profesores de música o tocan en circuitos de alto nivel) que dan forma a una nutrida y muy compacta sección metálica de centelleantes y vigorosas ejecuciones, quedando el resto casi al total para la cosa del ritmo a cinco pares de manos, con sus correspondientes tiempos para la improvisación en primera persona. De lo escuchado hay que poner en mayúsculas la enorme versión del stoniano ‘My girl’ cambiada completamente de carril, y la inspirada letra de ‘Encantado’, radiografía exacta de tanto ‘yoista’ que nos rodea en estos tiempos.
Franz Ferdinand, aquí al lado, aseguraban que estaban en esto para hacer bailar a las chicas, me temo que no conocen a los Alameda… probablemente el grupo más divertido del mundo.
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