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Texto y fotos: Juan Jesús García
Def Con Dos: La culpa sigue siendo de Yoko Ono
Tuvieron su pico de mayor popularidad en Granada en la época de aquel festival ‘El Día de la Bestia’ con un campo de fútbol de Los Cármenes lleno como sólo se llenaban en los años noventa, encabezaron incluso un multitudinario Espárrago Rock, y no mucho después, César Strawberry y Jesús Arispont, cabeza y pálpito de la tropa Def, aparcaban el proyecto antes de que se desvaneciera por erosión. Comprobar como en este regreso son capaces de nuevo de llenar una sala de capacidad media y ponerla a botar sugiere que, a pesar de la competencia en el sector, siguen teniendo su sitio.
Contaba un conocido músico granadino que formó paquete con ellos en muchas noches, que nada más sonar como sintonía el ‘himno extraoficial’ del colegio de árbitros con que abrían (“¡hijos de puuuuta. Hijos de…!”) ya tenían el concierto ganado. Sea con esas ayudas, o la logorrea revolucionaria de Strawberry (bastante comedida ahora) su directo siempre fue (y es) muy estimulante por su robustez y complicidad. Increíbles fabricantes de estribillos imperecederos y lemas perfectos para ‘manifas’, obviamente ya no sorprenden musicalmente, y menos ahora que se han ‘enrockado’, reconcentrándose al perder por el camino un segundo guitarrista, aunque la recuperación de Jesús Arispont en el bajo devuelve al total el sólido burbujeo grave a lo Stanley Clarke del sevillano. Una base muy sólida en si misma, pero que un día después de Living Colour en el mismo lugar se relativiza considerablemente.
Pero músicas aparte, DCD son siempre la urgencia y los ametrallantes diálogos dramatizados a tres voces de sus vocalistas. Mensajes de octavilla y pintada escupidos de maneras incomparablemente euforizantes, es cierto que los contenidos han ido perdiendo cierta chispa con los años, ganando en cambio un mayor realismo elemental de a pie. Ahí son únicos y consiguen automáticamente la colaboración del público a modo de hinchada ganando por goleada. La colección de soflamas es larga ya, y adaptable a los tiempos, ya que no hay más que ver el telediario para suscribir que, a falta de otros responsables, hasta la culpa de la crisis la tiene Yoko Ono. Los DCD han vuelto, que tiemblen pusilánimes e impostores.
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